
Vemos en la imagen el puente de San Bernardo (llamado hasta las décadas finales del siglo XIX, y de forma minoritaria, Puente de San Agustín, por ser el puente que conducía desde la Vila hasta el antiguo Convento de San Agustín, en la actual Plaza Mayor). En la imagen puede apreciarse como el caudal del río es escaso. Sobre una acumulación de tierras en el lecho del río, de hecho, descansa una barca aparentemente olvidada. Entre esta lengua de tierra discurren dos franjas de agua que parece inmóvil, como una laguna encharcada. Cuesta poco imaginar el olor de este agua, que recibía los desechos que toda la ciudad vertía por sus alcantarillas. Este era el llamado brazo muerto del río Júcar, y durante décadas significó para la población de Alzira un problema sanitario de primer orden que molestaba a vecinos y visitantes y obligaba al Ayuntamiento a invertir constantes jornales en tareas de limpieza sin que jamás se resolviese el problema ni se advirtiese una mejora en la higiene de la ciudad.
En esta entrada del blog nos ocuparemos de aquellos años en que el brazo muerto del río era un problema que los alzireños trataban de remediar.
Existe un testimonio escrito del año 1867. Se trata de una breve crónica o reseña firmada por M. Climent que apareció en el número undécimo de la revista ilustrada "El Museo Universal, periódico de ciencias, literatura, industria, artes y conocimientos útiles, ilustrado". Al ser tan complicada la lectura de este documento digitalizado, se facilita a continuación una transcripción del texto:

"Si el curso del río la expone a los estragos de las inundaciones, el brazo que la rodea hace de ella un hospital de calenturientos. Este brazo del río es tan poco profundo hacia el fin que en una crecida yo he tocado el agua con la mano desde el parapeto, sin esfuerzo alguno. Desde Antella hasta Cullera, la mayor parte de las aguas sobrantes, tanto de la marjal [donde se cultivaba el arroz en 1867] como de la huerta, van a parar al Júcar. Así es que en Alcira el agua ya va mezclada con las escurridas, y en verano más que en invierno, época en la cual el agua disminuye, y por cuyo motivo el brazo que rodea a Alcira apenas si tiene alguna corriente. Este poco movimiento de las aguas contribuye con el calor a corromperlas, y ved aquí la causa del mal que padecen los alcireños".
Continúa así:
"Todavía hay otra causa producida por el mismo brazo del río, y que aumenta la insalubridad de Alcira: ésta es, la estrechez de sus calles, la mucha humedad y la poca ventilación de sus casas. Este brazo del río impide que Alcira pueda ensancharse. La población es numerosa, pues cuenta con más de 14.000 habitantes, hacinados en 2.215 casas, la mayor parte de labradores, las que no albergan mas que a una familia. Sus calles son tan estrechas que han llegado a impedir el tránsito de carruajes por la [Calle] Mayor [Santa Catalina], que es la más larga y de las más anchas, porque en muchas partes no pueden pasar dos a la vez.

Con tales condiciones, ¿se puede esperar que sus habitantes mejoren la higiene pública? Este estado calenturiento de los moradores de Alcira trae consecuencias funestísimas, pues en verdad (y lo decimos con dolor) en pocas poblaciones se cometen más homicidios que en esta desgraciada población. Y no puede ser otra cosa: aquellas naturalezas están siempre en estado de irritación, y por la causa más leve del mundo se enardecen hasta la demencia. Sin eso, los alcireños son buenos hijos, buenos esposos, buenos padres, buenos amigos, buenos vecinos, hospitalarios hasta el exceso. Pero las calenturas ocasionadas por este brutal brazo del río, perjudica tanto a la salud como a los intereses, y transforma a sus habitantes haciéndoles feroces y sanguinarios. Quítese ese brazo de río y se salva Alcira, y sus hijos serán buenos, pacíficos y amables cual puedan serlo los más civilizados pueblos.
Ya que he manifestado los peligros que amenazan a Alcira, y el estado moral de su población, voy a indicar lo que, en mi concepto, se puede hacer para que desaparezca todo el peligro de verse destruida por el Júcar, mejorando al paso la salud pública, dando ensanche a la población.
Como manifiesta el plano [se refiere al plano que acompaña al texto, que se reproduce arriba], el río tuerce su curso al llegar bajo la estación del ferrocarril para dirigirle hacia Alcira. Los dos brazos en que se divide para rodear la población vienen a reunirse unos 200 metros [exactamente eran unos 210 metros, como se verá en la fotografía satélite] bajo de Alcira, y casi al frente del recodo que hace en dicha estación".
Aquí, M. Climent propone su solución al brazo muerto del río Júcar y posibles nuevas inundaciones:
"De modo, que tirando una línea desde este recodo (A) al que forma la reunión de los dos brazos (D) se obtendrá que ésta se prolongue hasta una media hora antes de llegar al río Verde o río de los Ojos.
Ahora bien: si se abriese un nuevo cauce recto desde (A) a (D), o hasta más abajo si fuese conveniente, cuyo cauce en esta línea podría ser de 25 a 30 metros de profundidad y a la distancia de más de 300 metros de la población, se obtendría:
Primero, darle al río una corriente recta y tan rápida que pudiese dominar la de la terrible Rambla de Algemesí, con lo cual se evitaría, el que por la resistencia que las aguas encuentran tanto en los recodos como en el parapeto de Alcira y dicha Rambla, inundasen las poblaciones de más arriba; tales como Carcagente, Alberique y otras menos considerables. Y sobre todo, Alcira, a donde difícilmente podrían llegar las aguas.
Segundo, sanear la población quitándole ese brazo que causa todos los males que Alcira padece.
Tercero, el que, terraplenando los cauces actuales, pudiese ensancharse la población".
Debemos aquí detenernos para analizar esta idea. De todas las propuestas de M. Climent en 1867, esta misma idea sería propuesta por el alcalde Baldomero Juan Pardo Torres en el año 1927, pero solo un siglo después, en 1967, pudo materializarse, cuando finalmente el brazo muerto del río Júcar dio paso a la Avenida Santos Patronos. Es cierto que ya en el siglo XVIII la ciudad se había ensanchado hacia el arrabal de San Agustín. Pero, efectivamente, fue a partir de la construcción de la Avenida Santos Patronos cuando las dos mitades de Alzira quedó al fin unida en una sola, sin depender del Puente de San Bernardo y de las pasarelas de Tudela y Mercado. Esto sin duda favoreció el ensanchamiento de la ciudad en dirección este. Seguimos ahora leyendo las palabras de M. Climent:
"Cuarto, poder reedificar, por decirlo así, la villa, haciendo casas más cómodas e higiénicas, quitándoles la humedad que ahora tienen y dándoles más ventilación.
Entonces, Alcira, que es ahora el cuartel general de las [enfermedades] tercianas, se convertiría en la población más sana, hermosa y cómoda de toda la Ribera; pues en cuanto a la belleza de sus alrededores ni aun Valencia es superior a esta feliz villa. Tiene más huertos Alcira que Valencia y sus frutos son más bellos y sabrosos.
La ejecución de este proyecto costaría algunos millones, pero es necesario tener en cuenta que Alcira los vale. Es una población de riquísima agricultura: la seda, el arroz, el trigo, el aceite, el vino, las legumbres, las verduras, las naranjas y toda clase de frutas conocidas abundan en aquel terreno. Es el centro de la industria y el comercio de la Ribera Alta. Por lo tanto, merece estudiarse este proyecto. M. Climent".
Leemos, en el acta del pleno del Ayuntamiento de Alzira de 1 de julio de 1916, lo siguiente: "Dada cuenta por el señor Alcalde de los jornales invertidos en la limpieza del brazo muerto del río Júcar, que divide la Ciudad, el Ayuntamiento presta su conformidad y le faculta para la continuación del expresado saneamiento en evitación del empantanamiento de aguas pútridas".
Vemos aquí una comparativa del brazo muerto del río Júcar en Alzira antes y después de su desaparición:
En el año 1914 vemos este plano inmejorablemente dibujado por el ingeniero Fausto Elío Torres, como parte del proyecto para la construcción del Puente de Hierro sobre el río Júcar.

En la actualidad, 2020, el brazo muerto ha desaparecido pero el antiguo cauce sigue apreciándose desde el cielo al haber dado lugar a las actuales Avenida Luis Suñer, al sur-oeste, y a la Avenida Santos Patronos, al este, y a la Avenida Blasco Ibáñez, que es la última en urbanizarse, al norte.

Fuentes:
Alba Pagán, Ester; Lairón Pla, Aureliano J. (2020). Història d'Alzira. Des de la Prehistòria fis a l'actualitat (Volumen 1). Universitat de València. ISBN 978-84-9133-291-6.
Alba Pagán, Ester; Lairón Pla, Aureliano J. (2020). Història d'Alzira. Geografía física y humana, arte y patrimonio cultural (Volumen 2). Universitat de València. ISBN 978-84-9133-291-6.
Manuscrito (mecanografiado) titulado "Geografia Médica de Alcira", del autor Enrique Badenes Gallach (Cuenca, 1890 - València, 1946). Esta obra puede consultarse en los archivos de la Biblioteca y Archivo de la Real Academia Nacional de Medicina de España. Disponible en: http://bibliotecavirtual.ranm.es/ranm/es/consulta/registro.cmd?id=93 (consultado en abril de 2021). La obra fue reeditada en 2017 por Aureliano Lairón y Carmel Ferragud, publicada por la Institución Alfons el Magnànim-Centre Valencià d’Estudis i d’Investigació (el Magnànim), entidad cultural de la Diputación de Valencia. ISBN: 978-84-7822-745-7.
Mapas de Alzira conservados en la Cartoteca del Instituto Geográfico Nacional de España: Disponibles en: https://www.ign.es/web/mapasantiguos/index.html
Planimetrías: documentos manuscritos realizados entre 1870 y 1950, a escala 1:25.000, que contienen información planimétrica y son los trabajos previos a la realización del Mapa Topográfico Nacional (MTN). Los de Alzira están fechados aproximadamente en junio de 1905.
Mapa "MTN25 1Edi", de escala 1:25.000: Los de Alzira están fechados en el año 1980.