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viernes, 17 de marzo de 2023

La Plaza de la Constitución en Alzira


Plaza de la Constitución e Iglesia de Santa Catalina, marzo de 2023
Plaza de la Constitución e Iglesia de Santa Catalina, marzo de 2023

La actual Plaza de la Constitución es, históricamente, la plaza más antigua de Alzira. Su origen se remonta a la misma fundación de la ciudad, cuando ésta era una pequeña isla en el curso bajo del río Júcar, poblada y amurallada, en la Edad Media. Este lugar céntrico de la primitiva ciudad, hoy desplazado por el crecimiento urbano a un sector más periférico que entonces, tomó durante siglos la función de ser la plaza mayor o central del municipio. Debido a que era la plaza situada ante la fachada principal de la primera parroquia del municipio, la iglesia de Santa Catalina, su primer nombre conocido fue Plateam Sancte Catherine. Después se la denominó durante siglos como Plaza Mayor, y también como Plaza Real, Plaza dels Porxets y también Plaza de Fernando e Isabel. En la segunda mitad del siglo XIX, con motivo de la restauración de la monarquía borbónica en 1874, se la denominó Plaza de Alfonso XII. 

Plaza de Alfonso XII, ca.1905
Plaza de Alfonso XII, 1905

Durante la Segunda República (1931-1936) la plaza fue bautizada con ese mismo nombre, Plaza de la República, y después tras la llegada del franquismo de nuevo se la denominó Plaza de los Mártires, y se instaló en ella un monumento franquista en honor de los caídos por el bando nacional. 

Monumento a los Caídos por España, 1960
Monumento a los Caídos por España, 1960

Tras la llegada de la democracia española el monumento franquista fue remodelado y sus connotaciones políticas fueron sustituidas por un monumento a la Constitución. Desde entonces y hasta hoy su nombre es Plaza de la Constitución. A pesar de lo anterior desde siempre la población de Alzira se suele referir a esta plaza con el nombre de la iglesia católica que existe en ella desde hace siglos, por lo que se la conoce con el nombre de Plaza de Santa Catalina, aunque oficialmente nunca ha tenido ese nombre.

Plaza de la Constitución, fuente y jardín, 19 de marzo de 2023
Plaza de la Constitución, fuente y jardín, 19 de marzo de 2023

La historia de Alzira, y de las personas que participaron en ella públicamente, está muy vinculada a esta plaza que hoy es un espacio central del barrio de la Vila. En esta plaza estuvieron o están todavía las casas que fueron vivienda de las familias más importantes del municipio durante el siglo XIX y principios del XX, muchas de las cuales son objeto de interés en este blog. Así, la familia Pardo, Bolea, Bono, Estaña-Galvañón, Cucó, y otras. Los historiadores Pagán y Lairón (2000: 178) señalan que es en esta época cuando se edifican las viviendas más monumentales que conocemos: 

"La prosperitat econòmica va dur també amb ella nous hàbits de vida en una societat que reclamava més centres comercials i d’oci, així com un interés per les activitats culturals. Els més rics farien ostentació del seu poder edificant cases, i també magatzems, d’estil modernista dels que encara hui tenim bones mostres a la plaça de la Constitució o als carrers de Faustino Blasco o Pérez Galdós". 

En palabras de Pagán y Lairón (2000: 181): "La plaça d’Alfons XII, presidida per l’església de Santa Caterina, es trobava envoltada de grans cases alçades a finals del segle XIX i principis del XX, pertanyents a les famílies més adinerades com la d’Andrónico Cucó, Juan Pardo Sánchez, Ramón Simarro (notari), Bernardo Andrés i Maria Colom, la família Oria i la ja desapareguda Casa Bolea. La proximitat dels Jutjats (Plaza Cassasús) i del Registre de la Propietat, explica que a Alfons XII estigueren dues de les quatre notaries (Ramón Simarro i Enrique Serrano) i que les altres dues no estigueren molt lluny: Claudio Miralles (Llotja) i Ignacio Ceballos (Pl. Castelar). A la plaça Castelar s’aglutinaven els bufets d’advocats (Calot, Cerdà, Llinares, Marco Sifre, Vicente Rosario) que s’estenien també pels carrers veïns, com el de Cànoves (Rodolfo Clari) i a l’altre costat del pont per Santa Caterina (Juan Redal), Santa Teresa (Lluís Rosario), Costa (Miquel Dolç) i Empar (José Moscardó)".

Base de columna, ruina del Almudín medieval
Base de columna, ruina gótica del Almudín medieval

Al menos desde el siglo XIX se celebraba en esta plaza, los miércoles por la mañana, el Mercado de alimentación: frutas, verduras y hortalizas, carnes y pescados, y otros productos locales, se vendían a las amas de casa, criadas y compradores venidos de pueblos cercanos con ocasión de este día. Historiadores alzireños (Pagán y Lairón, 2020: 125 y 171) señalan que ya desde 1350 aproximadamente y hasta su demolición en 1898, existió un almacén de grano o almodín, dotado de cinco arcos góticos, en el actual centro de la plaza de la Constitución. Es posible que en ese momento se desarrollase la costumbre de celebrar allí el mercado, y que tras la desaparición de las ruinas de este edificio, se mantuviese esa costumbre. Afirman estos autores: 

"A mitjans del segle XIV degué construir-se un nou almodí o magatzem de gra enfront de la porta de l’església de Santa Caterina, on hui trobem la plaça de la Constitució, i que segons José Mª Parra, degué ser el mateix edifici que convertit en llotja i suportat a cinc arcades gòtiques va substituir fins a l’any 1898 en què va ser esfondrat, encara que un dels seus arcs encara és visible a l’anomenada casa d’Enrique Oria".

Excavación arqueológica del almodín de la Plaza de la Constitución, 2009
Excavación arqueológica del almodín de la Plaza de la Constitución, 2009

Además: "Dit pòrtic presentava tres arcs frontals recaients a la Plaça, en un ample de vint metres de façana i dos arcs per cada costat, de nou metres de fons cadascun. En l’enderroc un veí va recuperar una basa de columna la qual es conserva en la mateixa plaça. Es te constància que en l’any 1474 els jurats contracten a dos mestres d’obres de València per a que supervisen l’es ".tat de la construcció, resultant que era ben feta exceptuant dos arcs: “... lo arc que esta o mira vers la peixcateria (cara sud) i el altre endret aquell que mira vers la plaça, los quals es menester sien enderrocats e novament tornar a fer e construir”. Les obres es realitzaren per parts, una en 1516 i altra en 1537".

Fruto de estas excavaciones arqueológicas se localizaron diversos elementos de interés que evidencian la existencia del Almodín medieval en esta plaza: "En el subsòl, a més de les estructures dels immobles desapareguts, alguns paviments i canalitzacions, vam traure unes gerres alineades ocupant una gran extensió. La funció seria per a emmagatzemar productes (grans o líquids), depòsits que tindrien relació amb la proximitat de l’antic edifici de l‘Almodí i el fet de celebrar antigament el tradicional mercat setmanal en la Plaça". El día 14 de noviembre de 2009 el periódico Las Provincias publicó: 

"En 1378 Pere IV [Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso o el del Punyalet (1319-1387)rubricaba en Menorca un pergamino que hacía alusión al almudín de Alzira. Y es que la vieja isla del Júcar, fortificada y rodeada por las murallas y el río, era uno de los emporios comerciales más importantes del antiguo Reino de Valencia. La documentación escrita y algunos planos hablan de varios mercados y ahora, con las excavaciones que se están realizando en la plaza de la Constitución para peatonalizar la zona, ha salido a la luz lo que posiblemente era una de las estructuras del almudín, un edificio comercial de la época medieval de planta rectangular".

Ubicación del antiguo Mercado Municipal, hoy murallas y Falla El Mercat
Ubicación del antiguo Mercado Municipal, hoy murallas y Falla El Mercat, 19 de marzo de 2023

Este mercado se celebraba en esta plaza al margen del mercado diario o Mercado Municipal, que ocupaba el sur de la Vila, en la actual Plaza del Mercado (Plaça del Mercat). Ya en la década de 1980, con la urbanización de la actual calle Pere Morell, al sur de la población actual, se trasladó este mercado ambulante de los miércoles a su actual ubicación.

Plaza de Alfonso XII hacia 1920
Plaza de Alfonso XII y mercado de los miércoles hacia 1920

El investigador alzireño Alfonso Rovira (2000: 154) sitúa en esta plaza, en un edificio todavía hoy en pie, aunque deshabitado y en venta, la vivienda de la familia Pardo-Sánchez. La familia Pardo, a quien hemos dedicado una entrada en este blog, fue una familia fundamental en la vida pública no solo de Alzira, sino de la comarca y de Valencia, desde finales del siglo XIX hasta la Guerra Civil y hoy está totalmente olvidada sin que el nombre de una calle o un monumento den memoria de su pasado. Los Pardo instalaron la electricidad en Alzira en el año 1900 y durante los años previos a la Guerra Civil ocuparon cargos políticos en el Ayuntamiento de Alzira, tanto como concejales como en la alcaldía.

Casa Pardo, marzo 2023
Casa Pardo, marzo 2023

Tras la Guerra Civil y la desaparición de los Pardo en Alzira -los supervivientes permanecieron en Valencia, donde hoy residen sus descendientes- y ya con la llegada del franquismo (1939-1975) se instaló en la antigua casa de los Pardo las oficinas de Correos, a cargo primero de Emerano Gil Porcar y de Rodolfo Carrión Terol después. Posteriormente la oficina de Correos se trasladó a su ubicación actual, en la Avenida Santos Patronos.

Muy próxima a la plaza (hoy integrada en ella) se encontraba la Casa Bono, que permanece en pie a pesar del tiempo. A finales de 2022 se iniciaron trabajos de remodelación integral tanto de su fachada como de su interior.

Fachada de la Casa Bono, 2019, antes de su remodelación
Fachada de la Casa Bono, 2019, antes de su remodelación

La familia Bono fue propietaria de tierras en el municipio, dedicadas al cultivo de la naranja, y sus miembros se dedicaron a la abogacía y la política, ocupando la alcaldía a principios del siglo XX. La Casa Bono muestra un estilo arquitectónico ecléctico: elementos clásicos y modernistas o neogóticos combinados entre sí. Su construcción original se remonta a 1850 y fue reformada en 1907, fecha en que adquirió el aspecto que conserva hoy y vemos en las fotografías. Sus primeros propietarios fueron los Galvañón. De esta familia destacaron el empresario alzireño Ramón Galvañón Riberoles, el diputado del partido conservador entre 1905 y 1910, Ramón Galvañón Dufaur, y el concejal del partido conservador en el Ayuntamiento de Alzira durante la década de 1920, Eduardo Galvañón Solanich. Eran propietarios del Huerto de Galvañón, al que tenemos dedicada una entrada en este blog.

En fecha incierta la casa fue adquirida por la familia Bono, de la cual tomó su actual nombre. De esta familia destacó Eduardo Bono Sifre, abogado con despacho en la plaza de Castelar (actual plaza Mayor en 1914, y alcalde del Ayuntamiento en 1916-1917 por el partido liberal. Cesó en el cargo el 23 de junio de 1917, en medio de la crisis económica y social de aquel año, siendo sustituido por el abogado Luis Rosario Vilá (1917-1919).

También estaba su hermano, Emilio Bono Sifre, que era también concejal por el partido Liberal y jefe local de dicho partido así como del Círculo Liberal Alcireño, con setecientos socios en 1914. Fue nombrado alcalde de la ciudad por la Real Orden de 26 de noviembre de 1911, iniciando su mandato el 1 de enero de 1912 y cesó el 22 de noviembre de 1913. Había una tercera hermana, Rosa Bono Sifre, que en 1917 era la presidenta de la Asociación de Nuestra Señora de los Desamparados, y que según consta en las actas municipales (30 de julio de 1917), solicitó y obtuvo del Ayuntamiento un donativo para que esta asociación instalase en la plaza de Castelar, durante las fiestas patronales, una tómbola benéfica.

Casa Bolea, septiembre de 1911
Casa Bolea tras el incendio, 19 de septiembre de 1911

Otra familia destacada a principios del siglo XX fue la del diputado y alcalde por el Partido Conservador, José Bolea Villanueva. Fue alcalde de la ciudad en dos ocasiones (1903-1905 y 1907-1909). Después fue nombrado diputado provincial, cargo que ocupó entre 1911 y hasta su muerte en noviembre de 1920. En el año 1916 aparece su nombre en el listado de mayores contribuyentes de la ciudad y también como miembro de la Junta de Socorros que se constituyó tras las inundaciones de noviembre de aquel año. También fue el jefe local en Alzira del Partido Conservador durante todos esos años. 

El alcalde y diputado del Partido Conservador José Bolea Villanueva fue padre del escritor y periodista José Bolea Gorgonio (1903-1988), que tras militar en el Partido Republicano y apoyar a la II República durante la Guerra Civil, se exilió a México con la llegada de Franco al poder, donde desarrolló su carrera literaria y moriría.

El escritor José Bolea Gorgonio, 1943
El escritor José Bolea Gorgonio (Josep Alcira), hacia 1943, ya en el exilio.

Su casa, llamativa y ostentosa, hoy no existe y en su lugar se alza el jardín arbolado de la plaza, pues en su momento ocupaba la primera de las viviendas de una manzana que tras la Guerra Civil se convirtió en un solar y permitió agrandar la planta de la plaza. El alcalde Bolea gobernaba la ciudad el 10 de septiembre de 1911, cuando una huelga obrera que se dejó sentir en Alzira y muy especialmente en Sueca y Cullera, terminó con el asalto violento de la población a la casa del antiguo alcalde, su saqueo e incendio. También fue incendiado el Casino Conservador, de la Plaza de Castelar (actual Plaza Mayor) en esos días de desórdenes. 

Casa del ex alcalde José Bolea Villanueva, septiembre de 1911
Casa del ex alcalde José Bolea Villanueva, tras el incendio de septiembre de 1911

En la fotografía anterior, publicada en prensa tras los sucesos, se lee el siguiente texto: "Casa del ex alcalde conservador de Alcira Don José Bolea, que asaltaron los revoltosos, quemando todos los muebles y enseres que en ella había". Durante esos días se produjo un accidente. Cuando los huelguistas enfurecidos lanzaron un piano desde el salón del primer piso, el instrumento cayó sobre un niño de diez años que resultó aplastado y falleció en el acto.

En la Casa Bolea se instaló la Casa Cuartel de la Guardia Civil al terminar la Guerra Civil (1936-1939), de forma temporal, hasta que el 18 de julio de 1958 se inauguró el edificio que ocupa actualmente esas viviendas militares, regresando a su emplazamiento original a orillas del río, junto al puente de hierro.

Iglesia de Santa Catalina hacia 1940. A la derecha, balcón de la Casa Bolea, hoy desaparecida
Iglesia de Santa Catalina hacia 1940. A la derecha, balcón de la Casa Bolea, hoy desaparecida

Sin uso ya desde ese momento, pues los descendientes de la familia Bolea no vivían en Alzira, la vivienda fue demolida en la década de 1960 y también toda la manzana central de casas, lo que permitió el ensanche de esta plaza. En el solar se plantaron dos árboles y se erigió una estela conmemorativa de la muerte del rey de Aragón, Jaime I el Conquistador (1208-1276), que falleció en Alzira tras la reconquista a los musulmanes.

Monumento a Jaime I en el solar de la Casa Bolea, julio de 1974
Monumento a Jaime I en el solar de la Casa Bolea, julio de 1974

Los dos árboles que decoran y dan sombra a la plaza de la Constitución pertenecen a la especie Tipuana tipu, originaria de Argentina, y el más grande de ellos está protegido e inscrito en el Catálogo de Árboles Monumentales y Singulares de la Comunidad Valenciana (15 de enero de 2020). Su tronco mide más de dos metros y medio de diámetro y sus ramas alcanzan una altura de veinte metros.

Plaza Santa Catalina, 2021
Árbol que ocupa el solar de la Casa Bolea (fotografía de Susana Gallego Martínez, julio 2021)

En esta plaza se ubicó también la escuela de educación infantil de la maestra Justa Estellés. También destacaron comercios muy concurridos que hoy están cerrados: la tienda de dulces y caramelos de Francisco Sánchez Aranda, la imprenta papelería de Rosa Llinares, viuda de Cipriano Cardona, y las notarías de Enrique Serrano y Eusebio Giles de la Riestra.

La plaza ha sido siempre un eje comercial importante en el municipio. La droguería perfumería que aparece en esta imagen, de alrededor de 1980, es hoy la farmacia de Bertomeu Pérez, en el número 7 de la plaza.

Comercios de la Plaza de la Constitución, 1980
Comercios de la Plaza de la Constitución, 1980

Comercios
Comercios de la Plaza de la Constitución, 2023

Plaza de la Constitución, Alzira (Google Earth, 2022)

Otro lugar destacado de esta plaza de la Constitución es la Casa Cucó, que perteneció al alcalde de Alzira Andrónico Cucó Serena. Cucó fue concejal del Partido Liberal (izquierda constitucional y monárquica) durante la década de 1910. El semanario satírico local de 1913, El Bombo, lo parodió con estas palabras: "Cucó es todo nervios, enérgico, exclama y reclama sin cesar y exige todo de inmediato y sin paciencia". Andrónico Cucó Serena contrajo matrimonio con Rosa Gisbert de Alzamora, hija del alcalde conservador Rafael Gisbert de Alzamora y Mansó de Zúñiga.

Casa de Andrónico Cucó Serena, 2020
Casa de Andrónico Cucó Serena, 2020

Andrónico Cucó Serena, nacido en La Pobla Llarga en 1878, fue elegido alcalde de Alzira, cargo que ocupó entre el 1 de abril y el 24 de octubre de 1920, solo seis meses. Durante su mandato inició la construcción de la casa que hoy mantiene su nombre y que fue concluida en 1921, como indica la inscripción del remate de su fachada. Para la década de 1930, antes de la Guerra Civil, su nombre aparece recogido en el listado de grandes propietarios de Alzira (Bailly-Bailliere, 1931). Tras la Guerra Civil, Andrónico Cucó y su familia abandonaron la casa y la vivienda tuvo distintos usos en la década de 1940, según Alfonso Rovira (2000: 154). Así, el sanatorio de San Bernardo dirigido por el médico José Llombart Albelda, la notaría de Antonio Pérez Frías, la consulta médica de Enrique Montalvá y también durante un tiempo las oficinas del Registro de la Propiedad de Alzira. Tras varias décadas de abandono, a finales del siglo pasado, fue rehabilitada.

Detalle de la fachada de la Casa Cucó, 2020
Detalle de la fachada de la Casa Cucó, 2020: "Casa Cucó y Gisbert de Alzamora, Año 1921"

Las siguientes fotografías, en blanco y negro, de las décadas de 1970 y 1980 pertenecen a la colección de Mario Guillamón Vidal (1924-1990) y reflejan el aspecto de la plaza de la Constitución en el último tercio del siglo XX:

Fachada de la iglesia de Santa Catalina, 23 de enero de 1971
Fachada de la iglesia de Santa Catalina, 23 de enero de 1971

Iglesia de Santa Catalina, 23 de enero de 1971
Iglesia de Santa Catalina, 23 de enero de 1971

Plaza de la Constitución, 15 de febrero de 1989
Plaza de la Constitución, 15 de febrero de 1989

En estas fotografías vemos la plaza en el año 2008, antes de su completa peatonalización, que eliminó tanto el tráfico como la zona de aparcamiento que circundaba el árbol.

Plaza de la Constitución, julio de 2008
Plaza de la Constitución, julio de 2008


Plaza de la Constitución, julio de 2008
Plaza de la Constitución, julio de 2008

En el año 2009 la plaza de la Constitución fue sometida a una remodelación integral para peatonalizarla. Fue durante el transcurso de estos trabajos que se descubrieron los restos arqueológicos del Almodín medieval, enterrado en la plaza. El periódico Las Provincias publicó la noticia el 14 de noviembre de 2009 con el titular: "Alzira saca a la luz un mercado medieval". Sobre las ruinas medievales el Ayuntamiento que entonces gobernaba el Partido Popular decidió instalar una fuente pública, de modo que a día de hoy no existe ninguna señalización o panel informativo que aluda a este hecho histórico, prácticamente ignorado.

Las Provincias, 14 de noviembre de 2009
Las Provincias, 14 de noviembre de 2009

Las obras se demoraron más de un año y a principios de 2011 quedaron terminadas. 

Obras de peatonalización, marzo 2010
Obras de peatonalización, marzo 2010

El aspecto actual de la plaza dista mucho de las calles abarrotadas de vehículos de antaño. Hoy es un espacio verde, sombreado, apto para paseos agradables y celebraciones populares.

Plaza de la Constitución, 2021
Plaza de la Constitución, 2021


Fuentes:

Alba Pagán, Ester; Lairón Pla, Aureliano J. (2020). Història d'Alzira. Des de la Prehistòria fis a l'actualitat (Volumen 1). Universitat de València. ISBN 978-84-9133-291-6.

Alba Pagán, Ester; Lairón Pla, Aureliano J. (2020). Història d'Alzira. Geografía física y humana, arte y patrimonio cultural (Volumen 2). Universitat de València. ISBN 978-84-9133-291-6.

Rovira Marín, Alfonso (2000). Alzira, memoria gráfica del siglo XX, Vol. 1. Comissió Falla Camí-Nou. V-4819-2000.

Manuscrito (mecanografiado) titulado "Geografia Médica de Alcira", del autor Enrique Badenes Gallach (Cuenca, 1890 - València, 1946). Esta obra puede consultarse en los archivos de la Biblioteca y Archivo de la Real Academia Nacional de Medicina de España. Disponible en: http://bibliotecavirtual.ranm.es/ranm/es/consulta/registro.cmd?id=93 (consultado en abril de 2021). La obra fue reeditada en 2017 por Aureliano Lairón y Carmel Ferragud, publicada por la Institución Alfons el Magnànim-Centre Valencià d’Estudis i d’Investigació (el Magnànim), entidad cultural de la Diputación de Valencia. ISBN: 978-84-7822-745-7.

Mapas, vistas aéreas y vistas satélite: Capturas de vistas satélite de Google Earth entre 1985 y 2022. El resto de mapas (1905-2022) proceden de la Cartoteca del Instituto Geográfico Nacional de España: Disponibles en: https://www.ign.es/web/mapasantiguos/index.html. Las Planimetrías son documentos manuscritos realizados entre 1870 y 1950, a escala 1:25.000, que contienen información planimétrica y son los trabajos previos a la realización del Mapa Topográfico Nacional (MTN). La Planimetría está fechada en 1905. El mapa MTN50 1Edi está fechado en 1953. El mapa MTN25 1Edi, de escala 1:25.000, está fechado en 1970. La vista aérea de 1956 fue realizada por la Army Map Service del ejército estadounidense sobre España.

Colección completa de los ejemplares de la guía comercial o Almanaque Bailly-Bailliere (de 1895 a 1937), digitalizada por la Biblioteca Nacional de España. Se publicó en Madrid ininterrumpidamente desde 1848 hasta 1978. Disponible en: http://hemerotecadigital.bne.es/details.vm?q=id:0001128190&lang=es (Consultado el 29 de mayo de 2022).

Manuscrito (mecanografiado) titulado "Alcira", del autor Mario Guillamón Vidal (Alzira, 1924 - Alzira, 1990), realizado entre 1958 y 1989, con 115 fotografías de ese periodo. Esta obra puede consultarse en la Biblioteca Valenciana, Col.lecció: BV Fondo gráfico (Ubicación: BMAG, Signatura: F332/1-126, Código de barras: 641249. Disponible en: https://bivaldi.gva.es/va/consulta/resultados_ocr.do?id=2332&forma=ficha&tipoResultados=BIB&posicion=6 (consultado en marzo de 2022).

jueves, 22 de julio de 2021

Alzira en el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España", de 1843

 

Existe una obra singular, publicada en Madrid en 1843 y que fue dedicada a la Reina Isabel II de Borbón (1830-1904) por el entonces político español y progresista, Pascual Madoz (1806-1870). Madoz Se trata de un Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones en ultramar, de 1843. Esta obra recoge un análisis pormenorizado de cada municipio de España y nos ilustra con información completa de su situación en los años en que se redactó la obra, justo después del trienio liberal. El período comprende 1833, 1834 y parte de 1835, según indica el autor en el prólogo.


La obra recoge valiosa información de nuestra ciudad. Las características de Alzira en esos años quedan bien reflejadas en sus páginas, con extensión suficiente para analizar todo tipo de elementos: historia, comercio y economía, demografía y urbanismo.


Hay que destacar que esta información no fue recogida por el propio Madoz -tarea que para cada municipio de España le habría ocupado una vida entera-. En su lugar, Madoz recibía notas que corresponsales en todo el país le enviaban, manuscritas. No sabemos quién redactó la información que se recoge sobre Alzira, pero con toda seguridad debía ser un vecino que en esa época ocuparía algún cargo local de alguna importancia. Para facilitar la lectura de esta obra, a continuación se transcribe en este blog el texto completo de este Diccionario:


ALCIRA: villa con ayuntamiento en la provincia, diócesis, audiencia territorial y c.g. de Valencia (5 leguas), cabeza del partido judicial, de la administración de correos y subalternas de loterías de su nombre. 
SITUACIÓN Y CLIMA. Se halla en una llanura rodeada de huertas y en una isla formada por los dos brazos en que el río Júcar se divide antes de llegar por el Oeste a la villa, donde la combaten con especialidad los vientos del Este y Oeste. Goza de clima cálido en verano y templado en invierno, cielo despejado y temperamento saludable, sin que se padezcan otras enfermedades estacionarias que tercianas en el otoño, de las que apenas nadie muere, y abundantes aguas que proporcionan en gran cantidad las fuentes de su término; bien que lo general del vecindario se surte de las del Júcar cuando viene claro, de dos fuentes de la Casella y de la de algunos pozos de los cuales los hay muy buenos en la villa.


INTERIOR DE LA POBLACIÓN Y SUS AFUERAS. La rodean antiguos muros y fuertes torreones, con diferentes puertas que franquean la entrada al interior. Cuéntanse en ella y los arrabales de San Agustín y Santa María, 2.245 casas a más de las 209 que hay en las huertas, la mayor parte de regular construcción y comodidades, con calles bastante espaciosas aunque por lo general de mal piso, algunas plazas y plazuelas, dos cafés, uno en la villa y otro en el arrabal, y ocho posadas en toda la población. Hay en el arrabal de San Agustín dos escuelas públicas de instrucción primaria para niños y dos para niñas, y una cátedra de latinidad en la villa, costeadas todas de los fondos del común; y otras particulares o privadas: un liceo y un pequeño teatro, casa consistorial construida en 1540 con grande y hermoso salón para las sesiones del ayuntamiento y las cárceles en lo interior de ella: una casa vestuario en la plaza mayor [se refiere a la actual Plaza de la Constitución, frente a la Iglesia de Santa Catalina], punto de reunión de la municipalidad para las funciones de la iglesia y en ella el tribunal del repeso; y una casa aud. para el juzgado de primera instancia, construida en el presente año [el año 1833], con tres salones, uno para el juzgado, otro para los escribanos y otro para los procuradores, con habitación suficiente para el conserje o portero; en la plaza mayor del arrabal de San Agustín hay un hermoso paseo llamado la Glorieta, que es el más concurrido del vecindario. Tiene un hospital titulado de Santa Lucía con la renta de 1.300 libras a cargo de un mayordomo nombrado por los regidores, que son sus patronos; en este establecimiento quedaron refundidos los tres hospitales que existían sin renta alguna cuando la conquista. Había en otro tiempo tres iglesias parroquiales, dos en la villa titulada la una de Santa María, fundada por el rey Don Jaime de Aragón en el año 1244, cuyo templo es de arquitectura gótica y su fachada de mucho mérito con columnas dóricas; y la otra de Santa Catalina fundada por los jurados en el siglo XIV, de arquitectura de orden compuesto, y otra en el arrabal de San Agustín titulada de San Juan Bautista, fundada también por los jurados en el mismo siglo XIV; aquellas se hallan canónicamente unidas y servidas por un vicario mayor perpetuo y tres temporales, nombrados, uno por el arzobispo de Valencia y dos por el clero de las mismas iglesias que antes lo componían, sesenta y tres beneficiados, reducidos primeramente a cuarenta, después a veinte, y últimamente el año 1832, a doce, cuyas vacantes obtienen por turno los beneficiados que quedaron de los sesenta y tres después de reducido su número; la del arrabal está servida por un cura. Antes de la supresión de los conventos había cinco en la población, tres de frailes y dos de monjas, cuyos edificios se conservan todavía. En la plaza del arrabal de San Agustín [actual Plaza Mayor] está el del mismo nombre fundado por el rey Don Jaime en 1277, y al extremo del mismo arrabal el de capuchinos, titulado de la Encarnación, fundado en 1602 por el señor Juan de Ribera, patriarca de Antioquía y arzobispo de Valencia. 


Dentro de la villa se hallan el convento de Trinitarios titulado de San Bernardo, que antes y hasta el año 1818 estuvo en medio de la huerta en el mismo lugar donde fueron martirizados los hijos del califa de Pintarafes (hoy Carlet) llamados después Bernardo, María y Gracia, fundado por los jurados en el siglo XV; el de monjas capuchinas, fundación también de los jurados en 1614, y el de agustinos, llamado de Santa Lucía, fundado en 1536 por las monjas que vinieron del convento de agustinas de la Esperanza de Valencia. Hay también cinco ermitas, cuatro en la villa con los nombres de Nuestra Señora de los Ángeles, San Gregorio y San Roque, y una en el arrabal de San Agustín llamada de San Judas Tadeo. 


A la entrada de la población por la parte del Norte está el puente de San Gregorio, que es uno de los construidos sobre el Júcar, con cuatro arcos de piedra sillería y forma un cuarto de círculo contra las corrientes del agua; y a la salida de la villa está el otro llamado de San Agustín [posteriormente, puente de San Bernat y actualmente, Casalicios, en la actual Avenida Santos Patronos] con dos grandes arcos de medio círculo también de piedra sillería. Cuyos puentes pertenecen al Real Patrimonio desde el año 1818, habiendo sido antes de su prod. de los propios de la villa. Fuera de esta y al Este de ella se ve el cementerio construido en 1812 en reemplazo de los tres que había antes para las tres iglesias. [Este cementerio se encontraba en la partida de Tulell. En 1882 se construiría el nuevo y actual cementerio, en la partida de Fracà, por lo que este viejo cementerio se desmanteló y desapareció a finales del s. XIX]. A la salida del arrabal de San Agustín hay doscientos cincuenta huertos plantados de naranjos y frutales; regados con norias o senias, que por su hermosura y lo bien cultivados pueden llamarse con razón el jardín del reino de Valencia; y sirve igualmente este sitio de un hermoso y delicioso paseo para los habitantes, extendiéndose por toda la derecha del Júcar hasta salir de aquellos. Otro paseo elegante y concurrido es el camino que dirige desde el arrabal de San Agustín hasta el monte llamado de San Salvador, en cuya falda a distancia de siete minutos de la población, estuvo el convento de franciscanos titulado de Santa Bárbara. Fundáronle los jurados en 8 de abril de 1539 para convento de monjas canonesas de San Agustín, que después fueron trasladadas al convento de San Cristóbal.


TÉRMINO. El que les concedió el rey Don Jaime el Conquistador se extendía a cinco leguas y media cuadradas, mas por las desmembraciones de los pueblos de Guadasuar, que lo fue en el año 1582, la de Carcagente y Cogullada que lo fueron en 17 de julio de 1589, y las de Algemesí, Cotes y Pardines en 1608, ha quedado reducido a 19.300 fanegadas de tierra de regadío en la izquierda del Júcar, con mucha de sembradío y arbolado de secano a la derecha del mismo río, y los doscientos cincuenta huertos que arriba se ha hecho mención. Confina por el Norte con los de Guadasuar y Algemesí; por el Este con los de Poliñá, Corvera, Llaurí y Fabara; por el Sur con los de Tavernes, Benifairó y Simat; y por el Oeste con los de Benimuslem y Puchol. Su extensión de Norte a Sur es de una legua y tres leguas de Este a Oeste. Riéganle el Júcar, sobre el que tiene los dos puentes de que ya se ha hablado; el río de los Ojos que se cruza por otros tres puentes, uno llamado puente de Valencia, de piedra sillería con un arco; otro de mampostería con tres arcos llamado puente de Guadasuar, y otro también de mampostería de cuatro arcos, llamado puente de Cabañes, cuyo río se une al Júcar a un cuarto de la villa. El río Barcheta sobre el que tiene un puente de mampostería de tres arcos, llamado de Alborchí, y la Real Acequia de Alzira. Todas estas aguas dan también impulso a las veintiséis muelas de siete molinos, de las cuales diecisiete son arrozales y nueve harineros. 
Las fuentes del término son la de Baladre, que está en la Montaña Derrocada, la fuente de la Murta y las cuatro fuentes de la Casella; todas muy abundantes y de agua muy fina. La de la Murta y dos de la Casella tienen la gran particularidad que en años secos disminuyen muy poco y en los lluviosos casi no aumentan nada. 


En el valle de Miralles, entre los montes de la Murta y a la falda del más alto, denominado Cruz del Cardenal, está el Monasterio de Nuestra Señora de la Murta, fundado en el siglo XIV por diez de los doce ermitaños que vivían en las ermitas del valle y por Arnau Serra, caballero principal de Alcira, con motivo de haber el dueño propietario de dicho valle y sus montes hecho donación de ellos por partes iguales a los doce referidos ermitaños, los cuales a excepción de dos, convenidos con el Arnau Serra, obtuvieron el permiso del rey Don Pedro de Aragón para la fundación del Monasterio. Después de concluida la obra, que tuvo principio en 23 de enero de 1257, quedó instalado con ocho religiosos del convento de Gandia, cuatro legos de la orden de San Gerónimo y los diez ermitaños que recibieron el hábito bajo el nombre de monjes de San Gerónimo. Fue reedificado después por los descendientes de Don Luis Vich y Doña Mencia Manrique de Lara, dejándole muchos bienes y convirtiéndose en un monasterio muy rico, el cual se halla en el día enteramente arruinado. [Se refiere al año 1833, en que se escribe este texto].


TERRENO. Es sumamente fértil y llano, a excepción de las cordilleras de la Murta y la Casella, que se hallan en los confines del término. Se cultivan con esmero diecinueve mil trescientas fanecadas de tierra, como se dijo, de las cuales 7.000 son de arroz y las restantes de huerta; y es tal su feracidad que dan de cincuenta a sesenta mil libras de seda, doscientas cincuenta mil arrobas de naranjas, y catorce mil cahices de arroz, sin contar el trigo, aceite, legumbres y demás artículos que se cosechan.


CAMINOS. Además de la carretera que dirige de Valencia a Játiva hay también otros caminos carreteros que conducen a los pueblos comarcanos, y dos de herradura que dirigen a los montes, hallándose todos en buen estado.
CORREOS Y DILIGENCIAS. En la administración de Alzira se recibe la correspondencia por valijero los domingos, martes y viernes por la noche, y sale inmediatamente para Alicante; de vuelta de esta ciudad entra en la madrugada de los lunes, miércoles y sábados, y sale a la misma hora para Valencia. Hay una diligencia diaria para la capital y viceversa, y otra también diaria para Alicante que va y vuelve en el mismo día.
PRODUCCIONES. Las principales son la de seda, de la que se extrae mucha para Sevilla, Francia e Inglaterra; arroz y naranjas, cuya extracción se hace en gran cantidad para la Península y Francia; también produce el término trigo, cebada, maíz, vino, aceite, miel, lino, cáñamo, limones, habas, melones, pimientos, frutas, toda clase de legumbres y hortalizas.


INDUSTRIA. Los molinos de harina y arroz que ya se ha hablado, algunas fábricas de alfarería y los oficios y profesiones necesarias e indispensables.
COMERCIO. El de extracción de la seda, arroz y naranjas; el de ropas de seda, lana y algodón, quincallas, vidriado y el tráfico de ventas y cambios de toda clase de caballerías. Celebra Alzira dos ferias anuales, la una de concesión real y franca de todo género de pechos y sisas por espacio de un mes, principia el 23 de julio y acaba a los tres días [actualmente, fiestas patronales de San Bernat], y la otra empieza el 21 de diciembre y concluye la víspera de Navidad. También se celebra un mercado los miércoles de cada semana que es muy concurrido: las especulaciones que se hacen de compras y ventas en cada uno de ellos ascienden a cuarenta mil o cincuenta mil reales, sin contar el comercio de sedas, que es mayor que en la capital y asciende a un valor mucho más crecido que el de los demás artículos.
POBLACIÓN, RIQUEZA Y CONTRIBUCIONES: tres mil cien vecinos, trece mil almas capaces de producir; veintisiete mil trescientos un reales imp.; mil setenta y uno contribuyentes; doscientos cuarenta y ocho mil trescientos setenta y dos reales, 19 mrs.
HISTORIA. Las villas de Sueca y Cullera han disputado a Alzira la gloria de ser la célebre Suero: mas a pesar de haberse decidido mucho a favor de aquellas, es un error conocido: Alzira, combatida por las aguas del Suero, razón geográfica que la designa con precisión para aquel nombre, todavía conserva el gran puente romano por donde pasaban las legiones a descansar en ella, siguiendo el camino a Cástulo (V. SUERO C.). Teatro de grandes acontecimientos, la presenta la historia con su antiguo nombre. El príncipe de la epopeya española, Silio Itálico, la cuenta entre las ciudades que dieron soldados al ejército de Aníbal, pintándola combatida por las aguas del río. En Tito Libio vemos, que habiéndose propagado la noticia de la muerte de Escipión el joven, durante su enfermedad en Cartagena, ocho mil romanos que se hallaban en Suero se sublevaron contra...

(Continuará)


Fuente: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, por Pascual Madoz, conservado por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, y digitalizado. Publicación original en Madrid, Estudio Literario-Tipográfico de P. Madoz y L. Sagasti, 1847. Edición digital a partir de la edición de Madrid, Est. Literario-Tipográfico de P. Madoz y L. Sagasti, 1847, disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/obra/diccionario-geograficoestadisticohistorico-de-espana-y-sus-posesiones-de-ultramar-tomo-7-cordobelasezterripa--0/ (Consultado en julio de 2021).