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| Camino y carretera entre Alzira y Carcaixent, mayo de 2021 |
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| Barranco de la Casella, junio de 2021 |
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| Puente de Játiva, junio de 2021 |
Desde la fundación de Alzira como un asentamiento urbano sobre una isla fluvial entre los meandros del río Júcar en sus riberas del sur de la provincia de Valencia, la ciudad ha vivido a la sombra de la violencia de sus crecidas. Las inundaciones han dejado huella en su historia. Un artículo del periódico Levante el 16 de julio de 2022 menciona que "durante décadas se han realizado múltiples estudios. Unos se descartaron, otros no han aportado una solución definitiva. Todavía hoy la protección contra las crecidas de los ríos y barrancos es una cuestión que preocupa a la agenda política".
Las inundaciones del Júcar son frecuentes y prolongadas -más que las del río Turia en Valencia-. Esto es debido a la mayor cantidad de afluentes (ríos Albaida, Sallent, Escalona y Magro) que riegan el Júcar (Carmona y Ruiz, 2000). Además este río afecta a una ribera de 300 kilómetros cuadrados que está muy poblado en sus núcleos urbanos (Alzira y Carcaixent suman 65.000 habitantes en 2020).
| Cuencas de los ríos Júcar y Turia (Carmona y Ruiz, 2000) |
Según la investigación de Butzer, Miralles y Mateu (1983) la muralla islámica de Alzira fue construida entre 1025 y 1050, en plena invasión islámica y durante los reinos de Taifas de la dinastía Almorávide. En aquel tiempo el río tenía un caudal considerable y era plenamente navegable, característica que mantuvo hasta los primeros años del siglo XX y que perdería definitivamente con la construcción de la presa de Tous a mediados del siglo XX. Otros autores coinciden en afirmar que "Ambos ríos, han experimentado de forma recurrente episodios de inundación en los espacios de la llanura litoral desde el momento de la aparición de los primeros núcleos urbanos en épocas romana e islámica" (Carmona y Ruiz, 2000). También Butzer, Miralles y Mateu (1983) han destacado que la interpretación de los registros geoarqueológicos de Alzira en el siglo XI evidencian un cambio hidrológico del Júcar.
Entre 1050 y 1100 el exceso de sedimentación amenazó la ciudad, pues la altura del nivel del suelo crecía con cada inundación y las murallas poco a poco quedaron hundidas. Es en este momento, en el siglo XII, cuando la ciudad crece urbanísticamente hasta ocupar todo el territorio de la isla, esto es, el interior de la muralla.
A partir de 1210 y hasta el año 2000 se documentan más de 80 desbordamientos del río (Carmona y Ruiz, 2000).
La primera inundación documentada en la cronología de Alzira se remonta a 1318. Las anteriores solo se pueden estudiar desde una perspectiva arqueológica, pero no existe documentación escrita.
En 1406 se produjo una inundación en Alzira (CEDEX, 1998).
En 1473 se produjo una inundación en Alzira que arrasó cientos de casas (CEDEX, 1998).
Se produjeron dos grandes inundaciones en 1517 y 1571, y también en el siglo XVII.
En 1779 se produjo una inundación en Alzira (CEDEX, 1998).
En 1791 se produjo una inundación en Alzira que alcanzó los 2,80 metros de altura en el Camino Real (CEDEX, 1998).
En 1805 se produjo una inundación en Alzira que alcanzó 2,94 metros de altura (CEDEX, 1998).
En 1843 se produjo una inundación en Alzira (CEDEX, 1998).
Una de las más graves inundaciones fue la acontecida durante la noche del 4 de noviembre de 1864, que recibe el nombre de la inundación de San Carlos por la onomástica de aquel día del calendario. El agua superó los 3,45 metros de altura en el Convento de las Dominicas de Carcaixent (CEDEX, 1998).
. A finales del sigk) XIX se redactó el proyecto de defensa de Alzira (Enrique González Grande, 1899) ejecutado por Fausto Elío entre 1905 y 1924. El proyecto era muy agresivo porque derrocaba el puente medieval, un lienzo de la muralla islámica y eliminaba el meandro que rodeaba el recinto histórico convirtiéndolo en un vial. La mutación de la imagen de la ciudad ha sido radical, perdiéndose los elementos fluviales representativos de la al-gezira islámica (Mateu, 1996). La expansión urtsana más acelerada de Alzira se produjo después de ser cegado el meeuxiro estrangulado en la década de 1960.
El río Júcar fue navegable hasta las primeras décadas del siglo XX. Existe el relato de una excursión en barco de vapor desde el embarcadero de Sueca, remontando río arriba, hasta Alzira, que se realizó el 30 de enero de 1884 y que fue recogida por la revista Institución Libre de Enseñanza.
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| Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, diciembre de 1894 |
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| (Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables y Trizio, Torrijo, Mileto y Vegas (2021) |
Trizio, Torrijo, Mileto y Vegas (2021) analizaron el riesgo de inundación en Alzira, citando los análisis cartográficos del SNCZI (Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables)
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(Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables y Trizio, Torrijo, Mileto y Vegas (2021) |
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| (Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables y Trizio, Torrijo, Mileto y Vegas (2021) |
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| (Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables y Trizio, Torrijo, Mileto y Vegas (2021) |
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| (Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables y Trizio, Torrijo, Mileto y Vegas (2021) |
El 31 de marzo de 1880, el periódico El Católico, daba cuenta de inundaciones en Alzira.
El día siguiente, 1 de abril de 1880, el mismo periódico publicaba: "Son interesantes los siguientes párrafos sobre el desbordamiento del río Júcar que extractamos de una carta de Alcira que publica El Mensajero: al amanecer el día de hoy, la ansiedad ha dirigido nuestros pasos al puente de San Agustín, y desde allí hemos podido observar los progresos de la inundación. La feraz y dilatada campiña conocida por el Alborchí, no era más que una laguna; la alegre verdor de cosechas había desaparecido bajo una rojiza capa de agua; únicamente se distinguían las ramas de algunas corpulentas moreras que la inundación no había cubierto aun por completo. Y continuaba el horizonte encapotado de negros nubarrones, y veíamos crecer las aguas del Júcar hasta el punto de tocarlas con la mano desde la baranda del puente, y el tránsito por ciertas calles era ya difícil por hallarse completamente inundadas, y la salida de la población imposible, pues estábamos cercados de agua por todas partes. El pánico se veía retratado en todos los semblantes, y se esperaba resignadamente el desenlace de tan pavoroso drama. Los labradores han visto desaparecer en un solo día el fruto de sus sudores y afanes; no ha quedado un campo, una cosecha que no hayan sido sepultados entre el cieno y las aguas. La calle Nueva, la del Júcar, Mayor de Santa María, Puente de Játiva, Camino Viejo, alameda de San Francisco y otras muchas, estaban completamente inundadas. En medio de ... cunde con la rapidez del rayo que ... en procesión al patrón del pueblo, San Bernardo. Cuasi todos se dirigen a la iglesia ... imagen, en un solo momento se ven ... de personas vitorear al Santo, y con un entusiasmo que raya en delirio, recorren todas las calles inundadas seguidos de la banda de música de la ciudad, atravesando algunos puntos con el agua hasta los pechos y llenos de fe no se oyen más que voces que claman misericordia y se ven lágrimas que se escapan de los ojos de todo un pueblo delirante por su Patrono. Y después obsérvase con alegría que el agua desciende y la esperanza reanima nuestros abatidos espíritus y la atmósfera va despejándose y las aguas decrecen, y por último, señor director, hemos visto brillar el sol que nos ha parecido más bello y radiante que nunca, y gracias al cielo nos hemos visto libres por esta vez de tan tremenda y rápida inundación".
Y sigue: "Una carta de Alcira, que da cuenta de la última avenida del Júcar, termina con el siguiente párrafo: Al cerrar la presente, son las diez de la noche, las aguas han arrastrado el puente que unía a Sueca y Riola, y al llegar a nuestro puente, ha roto la enorme cadena que lo sostiene; pérdidas enormes".
El 28 de mayo de 1884, el diario El Bien Público daba cuenta de nuevas inundaciones:
"El río experimentó una nueva crecida que inundó otra vez la partida del Alborchí. La expectación era grande: multitud de personas acudían a enterarse de los progresos de la inundación y contristaba el alma ver cómo desaparecía a nuestra vista el fruto de tantos afanes y fatigas, puesto que las cosechas quedaban sepultadas de nuevo entre el cieno y las aguas".
El periódico La Palma de Cádiz, en la misma fecha, publicaba:
El 6 de enero de 1915 se publicaba en El Pueblo esta noticia:
| Barranco de la Casella, Alzira, febrero de 1949 |
En marzo de 2022 las lluvias registradas en la comarca provocaron un aumento súbito del nivel del pantano de Tous, que pasó de 127 hectómetros cúbicos el día 20 a 137 el día 22. El caudal del Júcar aumentó el día 21 rápidamente hasta alcanzar, el día 22 por la mañana, uno de los bancos del nuevo paseo en la orilla derecha. Junto al banco, en la fotografía, vemos una pareja de patos nadando.
En esta imagen del Puente de hierro vemos la desembocadura de la nueva depuradora a la altura del nivel del agua el día 22 de marzo.
Fuentes:
El Pueblo, 06-01-1915. Disponible en: https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1000188499&idImagen=1001290924&idBusqueda=116556&posicion=2&presentacion=pagina
El Pueblo, 08-01-1915. Disponible en: https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1000188501&idBusqueda=116554&posicion=2&presentacion=pagina
El Católico, periódico monárquico de Valencia, de 31 de marzo de 1880. Disponible en: https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=2000665787
El Católico, periódico monárquico de Valencia, de 1 de abril de 1880. Disponible en: https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=2000665788
El Bien Público, de 28 de mayo de 1884. Disponible en: https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=2000613531
«Inundaciones de octubre de 1982: la "pantanada" de Tous (Parte II)». Tiempo.com | Meteored. 18 de octubre de 2013. Consultado el 3 de septiembre de 2022.
Butzer, K., Miralles, I. y Mateu, J.F. (1983). Urban geo-archaeology in medieval Alzira (Prov. Valencia, Spain). Journal of Archaeological Science, Volume 10, Issue 4: 333-349, ISSN 0305-4403.
Trizio, F.; Torrijo, F.J.; Mileto, C.; Vegas, F. Flood Risk in a Heritage City: Alzira as a Case Study. Water 2021, 13, 1138. https://doi.org/10.3390/w13091138.
Sebastián, Rubén (16 de julio de 2022). Alzira espera desde 1864 las obras de defensa contra las inundaciones. Levante. Disponible en: https://www.levante-emv.com/ribera/2022/07/16/alzira-espera-1864-obras-defensa-68407550.html
Gimeno Gómez, José (1983). El pantano de Tous. La riada trágica, su historia. Grafiques Gimeval, Alcudía.
Carmona González, Pilar y Ruiz Pérez, José Miguel (2000). Las inundaciones de los ríos Júcar y Turia. Serie Gráfica, departamento de Geografía de la Universidad de Valencia. Núm. 9, páginas 49-69.
Portal Historia Hispánica, de la Real Academia Española (RAE), mapamundi digital que recorre toda la historia hispánica a nivel planetario desde la prehistoria hasta la actualidad. Disponible en: https://historia-hispanica.rah.es/
Según Miguel Falomir Faus (1996) el obispo y también dominico Andrés de Albalat (1248-1376) unió con una muralla el convento de Santo Domingo con el recinto fortificado musulmán, por lo que hasta 1356, cuando quedó envuelto por la nueva muralla cristiana, el convento ejerció un papel relevante como baluarte defensivo de la ciudad.
Así lo describe el cronista e historiador valenciano Vicente Boix (1813-1880) en su guía de viajeros publicada en 1850: "El edificio que hoy ocupa la capitanía general de estos reinos fue hasta el año 1837 el magnífico convento de predicadores. Lo fundó el P. Miguel Fabra, a espensas y por donación del rey D. Jaime, en la estensa llanura que se estendía al pie de la puerta de Xarea, y en un lugar que llamaban la Rambla, entre el río por una parte y una acequia por otra que se cruzaba por delante del palacio actual del conde de Cervellón. El huerto de este convento y la ciudadela formaban un huerto de una propiedad particular. Al principio era la iglesia de tierra, pequeña, oscura, y cubierta de madera; pero renovada con el tiempo se construyó de piedra y al gusto que llaman gótico, que en el siglo XVII fue sepultado por los adornos churrigerescos de aquella época. En el día, destrozados los altares, se puede admirar la elevación de los arcos de las capillas y los delicados perfiles de sus columnas; de modo que si se hubiera de habilitar, bastaba destruir los pesados estucos que la afean, para presentar otra vez el verdadero templo del siglo XIV. La nave principal de esta iglesia, con las capillas de la Virgen del Rosario y de S. Luis Beltrán, se hallan ocupadas por el cuerpo de artillería; como igualmente el claustro, donde el viagero debe observar el suntuoso salón llamado del Capítulo, obra sólida, y de los tiempos más bellos de la arquitectura ogival. En el día se encuentran abiertas al culto las capillas de S. Vicente Ferrer y la llamada de los Reyes, habilitadas de nuevo para el culto por los ruegos y las instancias del humilde autor de este Manual, desde 1843. La capilla de los Reyes se concluyó en 1439 en tiempo de Alonso V; y además de su admirable arquitectura, es de ver la hermosa escalera doble que conduce a lo alto del tejado; obra caprichosa, sólida, y de elegante construcción. El sepulcro de mármol que se eleva en el centro contiene los restos de Doña Mencía de Mendoza, viuda en segundas nupcias de D. Fernando de Aragón, duque de Calabria, virey que fue de este reino, y de D. Rodrigo de Mendoza, marqués de Zenete, muerto en la calle de Gracia en un motín de los agermanados, y su esposa Doña María de Fonseca. Las inscripciones que contiene son las siguientes:
D. O. M.
Roderico Mendozae Zeneti Marchioni Mentiae
Patri carissimo viro vix - an - mens
Dies - obiit VIII Cal Mart. M. D. XXIII.
En el óvalo opuesto se lee este epitafio:
D. O. M.
Mariae Fonsecae et Toleti, Zeneti Marchionissae,
Mentiae Mendozae matri, rarissimae faeminae, vix - an -
Mens - dies - obiit VII Cal. Sept. M. D. XXI.
En la parte posterior y anterior se lee este dístico:
Haec etiam tumulos comitatur gloria vestros
Magna: quod e vobis Mentia nata fuit.
La capilla contigua de S. Vicente Ferrer reemplazó el local que ocupaba antes el refectorio del convento hasta 1460; y se edificó un mezquino oratorio, que fue mejorado por Jofre de Blanes, como albacea del célebre y desventurado poeta Ausias March. Renovóse en 1664, y en esta época pintó D. Vicente Salvador los dos grandes cuadros históricos que decoran sus muros. en el del sermón en Barcelona se halla retratado el pintor. Su última renovación se verificó en 1772 con mármoles del reino, y se exornó con los frescos de Vergara. Una y otra capillas deben ser visitadas por el viagero".
Fuentes:
"Manual del viajero y guía de los forasteros en Valencia", publicada en Valencia en 1850 por el historiador Vicente Boix (1813-1880). Versión digitalizada disponible en https://www.cervantesvirtual.com/obra/manual-del-viajero-y-guia-de-los-forasteros-en-valencia--0/. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Consultado el 15 de agosto de 2022.
Arte en Valencia (1472-1522), de Miguel Falomir Faus (1966), director del Museo del Prado de Madrid, editado en 1996 por Consell Valencià de Cultura, Generalitat Valenciana. ISBN 84-482-1407-2. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=124074 (Consultado el 20 de julio de 2022).